Los estudios en Indonesia, las Filipinas, Tailandia y la India han probado el combustible densificado como una fuente de energía para las industrias de la materia textil, farmacéuticas, de cuero, y químicas, así como fábricas del horno de ladrillos, del té, del tinte y del caucho. Nuestro estudio de mercados nos está llevando actualmente a la industria del etanol, a los molinos de la madera de construcción, a las cervecerías, a los municipios, a las universidades, a las industrias del ganado y a la basura del bosque.

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